Año 2156
Alex se sentía derrotado. En unas pocas semanas el ejército de Apple había ido ganando sucesivas batallas, ninguna importante, pero la moral de los 77ers había disminuido, no le hacía falta ninguna barra de estado ni flechita hacia abajo para saberlo. Se montó en su moto para volver a su mansión, ahora cuartel general del ejército del que formaba parte. A la llegada, su mayordomo Ordaz le anunció que habían encontrado al jefe de operaciones muerto en su habitación. Unos robots aspiradoras lo habían encontrado en su rutina diaria. No habían encontrado aún la manzana mordida en aquella escena del crimen, aunque varios seekers inspeccionaban la sala buscando pruebas.
Alex se dirigió a su despacho. El doodle del día 24 de julio de 2123 presidenciaba la estancia. En él se veía un ñu y a un pingüino comiendo pizza alegremente con un androide y una G azul. Tenían un enemigo común, no tenía sentido luchar por separado. Su padre, sir Timothy Gomez, había sido el principal artífice de esa alianza y fue quien los llamó 77ers haciendo referencia a la posición séptima en el alfabeto de la letra G, inical de GNU y Google. La guerra con Apple había tenido distintas fases desde que empezara en el año 2048. Atrás quedaron los ataques cibernéticos, se había vuelto a la guerra a la vieja usanza: drones, lanzamiento de misiles dirigidos desde un computador y algo aún más analógico, la guerrilla. Mucha guerrilla.
Bajó al sótano de su mansión. Le ganó tres veces a piedra-papel-tijeras al Sistema de Detección de Intrusos con una secuencia infinitas veces repetida y se sentó en su sillón. Incontables consolas y juegos se acumulaban en aquel sótano de luz tenue. Hoy quería desahogarse y la salida más rápida era un buen chute de Speedball. La violencia del Speedball 2 le encantaba. Encendió la Sega Master System y metió el cartucho, no sin antes soplarle en la ranura.
Como jugaría largo rato escogió el modo de juego liga y vio como el Brutal Deluxe comenzaba con los mismos 12 jugadores básicos de siempre y en la League Two. Ascender y ganar la  League One en dos temporadas había sido siempre un reto para él. Los demás equipos siempre tienen mejores jugadores que tú, tus mejores jugadores se lesionan en momentos clave de los partidos, dando los correspondientes diez puntos por lesión al equipo contrario. Alex veía en el equipo de Speedball Super Nashwan el rival que constituía Apple. Siempre partía de una posición ventajosa, le acompañaba la suerte y le sobraba el dinero. Para ganarles el botón de Fire debía echar fuego literalmente, sumar puntos siempre que estuviera al alcance, doblar los puntos explotando las bandas, no perder la posesión de las bolas rojas, ir al gimnasio antes del partido para que todo el equipo estuviese a tope o buscar los bonus que te dan velocidad extra o dejan paralizado al enemigo…

Quizá ahora que Apple había matado al viejo general Tom Snow tenían que hacer algo que los dejara paralizados. Apagó la consola y subió de nuevo al despacho.

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Sobre El Autor

Escribo en blogs de tecnología desde que empece a escribir en este tipo de blogs. Soy amante de los videojuegos y de las cosas caras que no puedo comprar.

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