Aparentemente, Xbox One reserva un 10% de recursos gráficos para destinarlos al uso de Kinect y al de las aplicaciones extras que usa durante el juego. Gracias al anuncio de Microsoft de eliminar Kinect como elemento imprescindible en Xbox One, los desarrolladores podrán tener acceso a ese 10% de potencia extra para emplearlos en sus juegos.
Gracias a este empujón, la calidad de la consola podría equivalerse al de PS4 en cuanto a temas de resolución, recordemos que hasta el momento las compañías afirman que PS4 tiene un extra de potencia, y las pruebas son que los juegos de PS4, en su mayoría, superna los 900p mientras que Xbox One se queda algo atrás.
Por otro lado, el hecho de no depender de Kinect también beneficiará a las compañías a la hora de crear sus juegos para la consola, ya que no tendrán la necesidad de implementar funcionalidades para este con calzador o dedicar algo de valioso tiempo de desarrollo para meter funcionalidades que de verdad merezcan la pena.
En definitiva, la eliminación de Kinect de la ecuación ha supuesto para Xbox One una rebaja de 100€, un aumento del 10% de potencia gráfica y se ha vuelto a ganar nuestra atención.

Sobre El Autor

Escribo en blogs de tecnología desde que empece a escribir en este tipo de blogs. Soy amante de los videojuegos y de las cosas caras que no puedo comprar.

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