Aquí el capítulo anterior. O si prefiere hacerse spoiler de algo ya publicado, continúe leyendo un bonico resumen:

En la guerra de Google y Linux contra Apple, Alex Gomez es la última esperanza contra la manzana maldita. Decide emprender una búsqueda de los míticos hombres-serpiente del lejano oeste de Red Dead Redemption, para lo que contacta con el Dr. Leyton, ingenioso arqueólogo que no duda en tirarle los tejos en cuanto recibe su llamada.

Tylor Croft había llegado a la mansión de Alex apenas dos horas antes de que tomaran el avión. Alex la había llamado por sus dotes de aventurera sin igual y porque sus conocimientos sobre arqueología equiparables a los de Layton seguramente los ayudara en la labor de encontrar a los hombres-serpiente y quién sabe si algún arma mística, poderosa y hasta entonces desconocida. Bueno, por eso y porque se había quedado prendado de sus ojos asiáticos la primera vez que la vio. Lara, la bisabuela de Tylor, una vez retirada, se dedicó a adoptar a críos de todas las etnias posibles, tradición que hizo que la mansión de los Croft fuera como un anuncio de Benneton o un congreso de la ONU.
Alex subió del sótano cuando todo estuvo listo. Tenía pánico a volar así que para tranquilizarse estuvo jugando al Microsoft Flight Simulator. Si hacer despegar a un avión era tan fácil (una vez que averiguas de qué palanca has de tirar, porque sin seguir el tutorial puedes estar media vida correteando por el aeropuerto) confiaba en que los pilotos hicieran bien su trabajo.

Fiel recreación de la ruta de vuelo. Lo de Goal es por el mundial.
Ordaz los llevó hasta un pequeño aeródromo donde los esperaba un piloto tan pequeño que cabría en un avión como el del juego 1943 de las recreativas Capcom del tamaño que aparecía en la pantalla. Entraron en la nave y Alex decidió charlar con él intentando perder el miedo que aún le quedaba.
-Comandante, le confieso que pese a que sea conocido por mi arrojo en la batalla, tengo miedo a volar, la verdad es que hubiera preferido viajar en tren o autobús, mucho más pegado al suelo…
-Como si los trenes y autobuses no volasen, la verdad es que creía que usted tenía más cultura, señor.
La primera hora de viaje decidieron dedicarla a descansar un poco, aún tenían que planificar su búsqueda de los hombres-serpiente y cómo podían usarlos contra Apple. Alex, sin embargo, no podía pegar ojo, eran demasiadas las preocupaciones que tenía en mente. La muerte de Tom Snow aún no había sido aclarada y la posibilidad de que tuvieran a un infiltrado en su ejército cobraba fuerza ante tal hecho. En esos pensamientos estaba cuando escuchó un ruido en la parte trasera del avión. Cinco hombres con un jersey negro de cuello alto habían salido de alguna parte y lo apuntaban con iGuns.

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Sobre El Autor

Escribo en blogs de tecnología desde que empece a escribir en este tipo de blogs. Soy amante de los videojuegos y de las cosas caras que no puedo comprar.

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